Archive for the ‘Rincones con encanto’ Category

EL CASTILLO DE MONTEMAYOR

19 agosto, 2012

Portada del libro

Portada del libro

Retomo las publicaciones sobre la comarca en el blog. Este verano, por cuestiones familiares, no van a ser posibles las visitas necesarias para las entradas aún pendientes acerca de algunos lugares y pueblos.
Mientras tanto os voy a presentar una novela que acabo de reeditar.
Algunos vecinos de Montemayor sé que conocen la historia e incluso recuerdo a uno que hace unos años me enseñó el texto mecanografiado. El original se había ido estropeando tanto que un familiar se había molestado en recuperar al menos el texto.
Se trata de la obra de FERNANDO AGUILAR Y ÁLVAREZ. Fue un periodista e impresor bejarano de finales del XIX. Murió joven y dejó pocos escritos, pero uno de ellos es esta novela histórica que me he atrevido a reeditar añadiendo un pequeño estudio introductorio.
Aguilar murió con 42 años y su vida aunque corta tuvo de todo un poco: periodista, masón, republicano, concejal, un personaje curioso.

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LA ERMITA DE SAN FAUSTO (LOS RESTOS)

7 enero, 2012

Este verano hice junto a unos amigos una visita al cerro de San Fausto. Tenía preparado un artículo para la revista del Centro de Estudios Bejaranos, que ha salido a la venta a finales de diciembre, y quería ver con calma el sitio.

Subimos una mañana de agosto, un buen día, calor pero no en exceso.

Llegamos hasta El Cerro desde Baños admirando el paisaje, escudriñando la carretera que a veces parecía una boca de lobo entre los árboles y las sombras que proyectaban.

Al llegar a El Cerro pasamos un poco adelante y tomamos el camino que sube hacia el alto. Desaconsejo este camino porque al final bajamos a aparcar en el pueblo, luego si quieres ir lo mejor es aparcar en la plaza del pueblo, subir a pie hasta la iglesia y desde allí unos metros más hacia arriba y estamos al pie de San Fausto.

El ayuntamiento ha preparado unos peldaños a modo de escalinata que permiten subir con comodidad apoyándose si es necesario en una baranda de madera que la flanquea.

Escalinata de acceso

Subida a San Fausto

Una vez arriba vemos algunos árboles, zarzas y matorrales, una buena panorámica de los alrededores y los restos de la ermita.


Como podéis comprobar todo estaba seco, salvo unos castaños a cuya sombra nos cobijamos algunos momentos. Los muros de la ermita estaban derruidos y en su entorno había sillares y restos de mampostería esparcidos. Otros bloques de granito de reciente labra eran señal de que algo se mueve en San Fausto.
Había algunos sillares situados en una esquina de la ermita, varias basas de pilastras o a modo de encaje de puertas, supongo que tanto unos como otras son producto de una escuela taller, método que se ha utilizado con éxito en algunos sitios para restaurar edificios antiguos.

Cuesta un poquito de trabajo imaginarse en pleno mes de agosto como sería el bullicio de la feria, que se iniciaba las vísperas de San Miguel y acababa el día 3 de octubre en ese alto ¿viento? ¿lluvias?, lo lógico sería que los puestos y el ganado se extendieran un poco al pie un poco en el llano cercano.

Si alguien tiene interés en conocer más sobre la feria y el pueblo puede consultar, además del libro que publiqué sobre Montemayor (espero que me perdonéis esta pequeña cuña de publicidad)

MONTEMAYOR. DEL CONCEJO MEDIEVAL A LOS AYUNTAMIENTOS CONTEMPORÁNEOS

además, digo, un artículo que he escrito para la revista ESTUDIOS BEJARANOS del Centro de Estudios Bejaranos, recién salida de imprenta, la número 15, diciembre de 2011, donde con el título de

ALGUNOS APUNTES HISTÓRICOS SOBRE EL CERRO

he ampliado la información sobre el pueblo y las ferias, publico y comento dos cartas inéditas de los párrocos del pueblo describiendo su origen, costumbres y características del mismo, ambas de 1795, y otras informaciones que seguro son de interés para los amigos de la comarca.

Pienso que es una visita cómoda, una mañana, un paseo en torno a 30-60 minutos, en función del tiempo que a uno le guste explayarse en estas labores, luego volver al pueblo y si hay suerte visitar la iglesia. Callejear por el pueblo, tomarse un café en el bar, hacer unas fotos en alguno de los rincones que tiene o a las fuentes. Quizá incluso entablar conversación con alguno de los vecinos y si se quiere saber algo más del pueblo preguntar por don Pedro el párroco, que suele residir allí aunque lleva varios pueblos “en cartera”, o por José María el alguacil, persona simpática y amable que me fue de gran ayuda en mis pesquisas en el pueblo y con quien espero volver a poder charlar otro rato.

Una curiosidad gastronómica: a la vuelta de San Fausto me encontré en el supermercado de mi pueblo unas castañas en almíbar estupendas que elaboran en El Cerro. Parece ser que hay iniciativas empresariales de buen gusto.  Os pongo la dirección de la web, seguro que os animáis a probarlas. A mí me encantaron, tendré que volver a por más.

http://www.castanaselcerro.com/

VALDEFUENTES

22 octubre, 2011

Continuamos la serie que empecé sobre los pueblos del antiguo concejo de Montemayor. Hoy llegamos hasta Valdefuentes.
Es uno de los pueblos cuyas raices llegan más atrás si escuchamos a mi amigo Ramón Grande del Brío, naturalista y escritor conocedor de la tierra de Salamanca como pocos, lo identifica con un lugar llamado VALLE DE FONTES en un documento conservado en la catedral de Salamanca.
Para ir hasta él tomamos en Béjar la carretera de Ciudad Rodrigo, bajamos las cuestas de La Calzada y en la recta que cruza el valle del Sangusín, hacia la mitad, nos desviamos a la derecha por una carretera local que nos lleva hasta lo alto donde nos encontramos con el pueblo.
Valdefuentes se encuentra en la solana, mirando a la sierra de Béjar, en invierno debe ser duro y frío, pero ¡qué vistas panorámicas! justo frente a la sierra, los montes de Valdesangil y Sanchotello y al pie el valle con zonas de encinares y otras de pastizales y fresnos que son recorridos por el río.

Vista del pueblo

Con un poco de suerte localizaremos la cañada real de la Mesta, la que hemos visto subir por Abadía hasta Lagunilla y Montemayor, y que desde ahí pasará a Valdehijaderos para acabar dejando la comarca al pie de la sierra de Tonda, ya en tierras del antiguo concejo de Salvatierra, zona más conocida ahora por las cárnicas de Guijuelo.
También podemos llegar desde Salamanca acercándonos a Guijuelo, luego podemos seguir por Los Santos o buscar otra ruta más abajo.
¿Qué podemos ver en Valdefuentes? además de callejear un poco y ver lo que queda de la arquitectura popular de piedra seca hay dos núcleos de atracción: la iglesia y la ermita del Carrascal con su plaza de toros.
La iglesia es magnífica, de cantería de granito, construida a finales del XV y principios del XVI, parece que en ella trabajó algún maestro constructor importante según escribe la profesora Castro Santamaría en un artículo, que procuraré incluir en otro momento.

Fachada principal de la iglesia de Valdefuentes

Fachada principal de la iglesia de Valdefuentes

Bóveda del crucero y ábside de Valdefuentes

Bóveda del crucero y ábside de Valdefuentes

Tiene paredes sólidas, bóveda de nervaduras góticas, un ábside importante y una pequeña torre al pie, bueno realmente no es pequeña ¡es que la iglesia es grande a su lado! Pienso que por sí misma merece la pena una visita al pueblo. En la puerta principal una imagen de la virgen preside la portada.

Imagen de Nuestra Señora en la portada de la iglesia

Imagen de Nuestra Señora en la portada de la iglesia

Vista de la fachada principal

Vista de la fachada principal

La ermita se halla a las afueras del pueblo y al lado está un cercado de piedra casi cuadrado, con pequeños portones abiertos en los laterales, que es una de las plazas de toros más antiguas que se conocen, según los vecinos.

Retablo de Valdefuentes

Retablo de Valdefuentes

Tribuna de la iglesia

Tribuna de la iglesia

En la ermita se celebra todos los años la romería de Nuestra Señora del Carrascal y algún festejo taurino de vez en cuando. En otro tiempo seguro que con más frecuencia, hoy quizás resulta un poco caro.

Ermita de Nuestra Señora del Carrascal

Ermita de Nuestra Señora del Carrascal

Rincón de la plaza de toros del Carrascal

Rincón de la plaza de toros del Carrascal

Entre los encinares que tapizan la ladera hasta el río un equipo de Misión Rescate del colegio Filiberto Villalobos de Béjar, dirigidos por su maestro Joaquín Sierra Mandado, encontró una estela menhir identificada como céltica, que se encuentra en el Museo de Salamanca, también se ha hablado de dólmenes como el del Turuñuelo y otros restos de la edad de los metales.
Como en todos estos pueblos debemos hablar de un presente difícil, la vida rural es dura y sacrificada. La emigración ha hecho mella y es en verano cuando los pueblos parecen reventar de gente, luego … deben volver a sus trabajos. Pero seguro que siempre se puede encontrar a alguien con quien charlar en el bar en torno a un vaso de vino y un trozo de queso de vaca, cabra u oveja, que en esta tierra se hacían buenos.

Llegando a la carretera y la cañada

Llegando a la carretera y la cañada

VALDESCOBOSO

20 septiembre, 2011

Por primera vez dedico un artículo a un pueblo que ya no existe: Valdescoboso, Valleescoboso, Val de Escoboso. Valle de escobas para entendernos.

Es uno de los lugares despoblados de nuestro entorno. Hubo alguno más: Las Cabañas, Bartolomé, Felipe, San Simón… sobre los que quizá escriba algunas notas en otro momento.

Valdescoboso aparece y desaparece en los mapas. Para los naturales de Lagunilla, Valdelegave, Montemayor, Colmenar o Aldeacipreste es un lugar más o menos conocido, aunque sea de oidas. Para otros puede quedarse en un simple nombre de paraje de la sierra. Si tomamos un mapa de Montemayor  y buscamos encontramos su pista. A la salida de la villa en dirección suroeste vemos el camino de Valdescoboso, lo seguimos con la vista y de repente desaparece, se acaba, se esfuma … pero vemos de nuevo el nombre en el arroyo, bueno en uno de los varios que bajan hacia el Cuerpo de Hombre.

Situación de Valdescoboso

Situación de Valdescoboso


El primer momento en que vemos citado su nombre es a mediados del siglo XVI, en los censos de la Corona de Castilla conocidos como de Tomás González, el archivero que en las primeras décadas del siglo XIX los organizó, y dejamos de verlo mencionado como lugar habitado y con entidad propia en las primeras décadas del XVIII, vida efímera por tanto.

Durante un tiempo se le administraron servicios religiosos desde Montemayor, hacia 1565 se traspasaron al titular de Aldeacipreste y años después al de Colmenar.

Suponemos que con el tiempo sus escasos habitantes se van instalando cada vez más en los lugares cercanos de manera que llega un momento en que quizás viva una familia, pero ya como un caserío aislado.

Este verano por fin conseguí hacer una visita a la zona guiado por Julián Sánchez Barragán, un buen conocedor de la misma. Bajamos al puente de La Malena, subimos hacia Aldeacipreste y desde allí nos internamos por el monte hasta llegar a las casas que quedan de Valdescoboso.

Camino de Valdescoboso: un castaño centenario

Gigantesco castaño camino de Valdescoboso


Para llegar pasamos por la zona conocida como La Nava de Aldeaseca, posiblemente antigua ubicación de Aldeacipreste, situada en un pequeño llano en alto, cuajado de canchales no nos extrañó que los vecinos se mudaran en su momento.
Llegamos a Valdescoboso. Se mantienen dos o tres casas y unos casillones con corral para ganado. Han estado habitadas hasta no hace mucho y quizás sus dueños vuelvan de vez en cuando por ellas, por el estado en que se encuentran. Paredes de granito, material que abunda en la zona, colocado en seco, sin argamasa ni cemento visible al menos por fuera. Una buena situación en la solana del monte pero ¡qué terreno! agreste, canchales, vegetación pobre, buena para pasto de cabras y vacas, quizás también escaez de aguas en verano, aislamiento … posiblemente esa fuera la razón de que las pequeñas aldeas fueran desapareciendo con los años. Todos nos imaginamos la diferencia entre vivir 3-4 familias con su corte de chiquillos, teniendo que ir a pie a cumplir con las obligaciones religiosas los festivos, teniendo que ir a buscar al médico o al cirujano (ATS de la época), teniendo que ir a Montemayor, Colmenar o Lagunilla para casi todo, dependiendo del párroco de un sitio, luego del de otro.
Al final se va imponiendo la dura realidad y estos lugares posiblemente empiezan a vaciarse, los dueños del terreno o del ganado irían a pie o en mulos al trabajo, a veces dormirían allí incluso pues alguna familia aún se mantenía en el lugar y acabaron perdiendo su categoría de aldea, el rastro que deja Valdescoboso en los papeles llega hasta 1705, año en que aún paga impuestos como lugar, como aldea, a partir de esa fecha puede entreverse que alguna familia sigue allí pero ya como vecinos aislados, sin entidad jurídica.

Hay sesudos trabajos sobre los procesos de despoblamiento en Castilla, quizás el más cercano sea el de Bienvenido García Martín: EL PROCESO HISTÓRICO DE DESPOBLAMIENTO EN LA PROVINCIA DE SALAMANCA. El autor apenas se acerca a la sierra y sólo menciona el de La Redondilla cercano a Baños, Puerto y La Garganta pero sirve para comprender algunos aspectos del fenómeno.


El camino de regreso lo hemos hecho bordeando el Cuerpo de Hombre, salimos frente al río a la vista de Valdelageve, observamos las buitreras sobre el río, bajo la zona conocida como la dehesa, en paralelo al río vemos discurrrir un canal de agua hecho para una central eléctrica.

Bajamos hasta el río para cruzarlo por uno de sus vados, conocido como EL VADO DE LA ESTANQUERA o LAS PASADERAS¡qué paraje! sólo el encontrarnos con uno de estos rincones merece la pena el viaje. Se encuentra ya en término de Lagunilla.
Al regreso hacia Montemayor bordeando el río pasamos por el Monte Gordo y la llamada Huerta del Marqués, Julián me descubre una cruz grabada en la piedra, cubierta de vegetación, que nos recuerda donde llegaban los términos municipales y cómo se marcaban los deslindes para que no hubiera duda.
¿Si encontráis alguno más me lo haréis saber?

EL MOLINO DE BAÑOS

5 mayo, 2011

Hace tiempo que no echaba un rato en el blog. Tengo pendiente una visita a un despoblado de la zona para contaros que veo. Mientras tanto si he podido realizar un paseo por uno de los antiguos molinos de Baños durante estos días de semana santa.

Ignoro la fecha de su construcción, pero supongo que debe ser del siglo XIX. Se encuentra sobre el río de Baños, río que baja de La Garganta y que atraviesa el pueblo, en parte a cubierto pues se techó allá por los años 20 del siglo pasado.

Comenzamos el paseo en la plaza del ayuntamiento, subimos por la calle Castillejo y al llegar al Camino de las Pozas, a la derecha, ahí, justo al comenzar vemos uno de los pocos castaños de indias de flor rosa que se conservan en Baños. Poco a poco van desapareciendo y sería conveniente hacer algo al respecto.

Llegamos al “depósito”, pequeña presa hecha para el riego que nos permitía de pequeños aprender a nadar a “estilo perro”, entonces no lo entendía muy bien, pero ahora cuando nos acercamos vemos que si se nada a croll salimos de un lado y a la segunda brazada hemos chocado con la pared de enfrente.

Hoy nos encontramos con la antigua fábrica de la luz convertida en un restaurante-cafetería con magníficas vistas “LA CASCADA” con sus balcones convertidos en terrazas donde se puede comer, tomar un café o degustar una merienda con el refrescante y relajante rumor del río de fondo.

Junto a La Cascada el chalet que conocemos como de “Jaraquemada”, a su izquierda comienza un camino al molino, hoy reparado y limpio, pero aún así empinado. Como ya no somos jovencitos elegimos otro más suave que nace algo más arriba, así pues continuamos un poco por la carretera de La Garganta y nada más pasar el CHIRINGUITO DE CACHIQUÉ, sitio recomendable donde los haya para tomar una copa en buena compañía, con magníficas vistas de día y de noche, ya que está en una posición privilegiada que domina el casco urbano, nada más pasarlo repito, tomamos a la izquierda el camino que sube hacia La Garganta (bonito pueblo del que hablaremos en otro momento).

La cuesta parece importante, pero engaña, son apenas 50 metros y de pronto el terreno se hace llano hacia la izquierda, hemos tomado ya el camino del molino. Arreglado y ensanchado se puede acceder fácilmente al molino, aunque pienso que se podrían hacer un par de mejoras:

a) poner unos árboles, no muchos, pero un par de ellos darían alguna sombra al viajero que se anima a subir en verano, evitando castigarle con el calor

b) unos bancos que no desentonaran (unos poyos de piedra, una bancada de madera …) y que sirvieran de descanso a los mayores que se animan a subir y conocer el entorno del pueblo, pero que a veces ya no están en la flor de la juventud, disfrutan de otra juventud que requiere pequeñas ayudas.

Lo dicho, seguimos camino adelante con una pequeña bajada, cruzamos un pontón, por aquello de no mojarnos un poquito, porque realmente caía agua desde un lateral, y vimos de frente el paso: un pontón de madera con algún parecido en relación con los que hemos visto en fotos de principios del siglo XX.

La casa del molino tiene sólidas paredes de piedra, subimos por unos pasos amplioa que semejan una escalera y nos sentamos en un rincón a propósito para descansar e incluso merendar, poyos y mesa de piedra nos recogen.

Reanudamos el paseo y acabamos de subir a la parte de atrás de la casa, allí, junto a la puerta de entrada, una rueda de molino adosada a la pared nos dice a qué se dedicaba el edificio por si había alguna duda, unos metros más allá vemos la pileta donde se recogía el agua con unas estupendas paredes de cantería granítica labrada y el desagüe por donde caía el agua para impulsar el mecanismo del ingenio molinero.


A un lado vemos la regadera por donde llegaba el agua a la pileta, supongo que no sería como la vemos en la foto, sino algo más parecido a un canalillo de riego, pero bueno, pienso que ha quedado bien.

Creo que ahora lo que falta es señalizarlo convenientemente, algunos paneles explicativos, que según he oido se pondrán en su interior creando algo similar a un centro de interpretación … ojalá que asíse haga y qe lo veamos y disfrutemos, a ello os invitamos desde aquí.

Después de disfrutar del frescor del río en paralelo al sol de la tarde retomaos el camino, sun¡bimos un poquito más para salir por otro lado, ppodríamos bajar hacia la cascada por el primer camino de acceso, que ya mencionamos, también volvernos por donde hemos llegado, pero nosotros, aguerridos aventureros nos adentramos en el monte, es decir subimos unos 20-30 metros más y tomamos el camino que entre olores a pinos, romero, tomillo y jara  con el monte de Matagatos por arriba y los muros de Villa Asunción por abajo nos llevará hasta el camino viejo, es decir el camino romano.

Ahora ya en terreno doméstico y empedrado acabamos llegando hasta el pueblo en la curva de la carretera nacional, curva famosa en otro tiempo por sus continuos accidentes, donde íbamos de chiquillos y no tan chiquillos a ver como “guiaban” los camioneros y comprobar su destreza al volante de aquellos artefactos sin direcciones asistidas ni demás inventos, que sudaban la gota gorda para subir … y se las tragaban de susto en la bajada.

Si algún lector o seguidor se anima a enviarnos “su recorrido” será bien venido.

MONTEMAYOR DEL RÍO

4 enero, 2011

La villa. La cabecera del concejo. La visita obligada. Una de las grandes olvidadas del sur de la provincia.

En la cabecera hoy he puesto una vista desde la carretera que viene de la de Peñacaballera a Lagunilla.

Para llegar hay varias vías, pero todas de acceso mejorable, lo que ha favorecido este desconocimiento y a la vez ha facilitado su conservación.

A mí personalmente me gusta la habitual desde la antigua carretera 630 hoy Autovía de la Plata: salimos en el desvío que indica Peñacaballera y Lagunilla. Al poco de dejar la autovía cruzamos la calzada romana que nos hatraido desde Baños subiendo la cuesta para iniciar el descenso al Puente de la Malena, puente del que hablaremos en otro momento y que merece un artículo propio. Nos acercamos al primer pueblo, Peñacaballera, que encontramos a escasos 3 km, y apenas cabamos de pasar al lado del pueblo vemos un cartel que nos indica un desvío a la derecha: Montemayor a 4 kilómetros.

La carretera está arreglándose poco a poco y hay que bajar despacio, pero es que debemos hacerlo así para disfrutar del paisaje que vemos. A cada curva sucede una vista nueva, un detalle del valle, una visión diferente del pueblo, una perspectiva diferente del bosque de roble y castaño que cubre toda la ladera, las cascadas de agua que asoman en cada curva por nuestra izquierda en algunos casos transmutadas en fuentes y cuando estamos llegando al pueblo el magnífico puente de piedra a cuya izquierda se asoma y une el ramal del cordel de la Mesta que baja desde El Cerro y Lagunilla.


Cruzamos el puente y a mano derecha la ermita de San Antonio con un magnífico crucero de piedra a pocos metros.

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LAGUNILLA-Iª entrega

22 diciembre, 2010

Hoy pondremos una imagen del puente de Horcajo sobre el río Sangusín. Merece la pena una visita y un paseo.

Lagunilla es el pueblo que a lo largo de la vida del concejo tuvo mayor población, junto con Baños aunque en este caso repartido entre Béjar y Montemayor. Situada sobre lo alto de la sierra llegamos a ella por la carretera de El Cerro, aunque hay otras vías desde Montemayor por el norte, desde Valdelageve y Sotoserrano por el oeste.

Su situación hace que tenga el término repartido entre las vertientes norte, más umbría, con robledales, castañares y prados, bajando hacia el río Cuerpo de Hombre, con varios arroyos que llegan hasta el mismo, con restos de molinos, con veredas para pasear, algunos caminos de interés como el que llega hasta el Vado de las Carretas, por donde se podría cruzar el río y que continuaría hacia el norte,  en dirección al antiguo lugar de Valdescoboso posiblemente.
Por el sur las laderas buscan y encuentran más calor, miran a Extremadura, reciben lluvias y calor y devuelven otros cultivos (olivos, frutales, viñedos), bajamos hacia Hornacinos, bajamos hacia el pueblo de La Abadía donde encontramos el antiguo palacio de los duques de Alba. No en balde en Lagunilla encontramos el mirador conocido como Balcón de Extremadura, cercano al pueblo en el entorno conocido como Los Mártires.

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HORCAJO DE MONTEMAYOR

18 diciembre, 2010

Hemos cambiado algo la cabecera. Cada actualización insertaré una imagen diferente de la zona, la primera fue sobre el castillo de Montemayor, la segunda sobre el mueco de Aldeacipreste y en esta ocasión un fragmento de la portada del libro sobre el concejo
MONTEMAYOR. DEL CONCEJO MEDIEVAL A LOS AYUNTAMIENTOS CONTEMPORÁNEOS
a la venta en el Bar Los Dos Hermanos, de Horcajo.

Hoy bajamos del alto de Cristóbal al llano del Sangusín y nos acercamos hasta Horcajo, Horcajo de Montemayor. Podemos llegar a él por desde Béjar por la carretera que va a Ciudad Rodrigo desviándonos hacia Valdehijaderos a la izquierda, tomando la carretera que nos lleva hasta Colmenar y que ya comentamos, o si venimos en dirección contraria, desde Ciudad Rodrigo, por una pesviación en el cruce que nos lleva hacia Valdefuentes a la izquierda y Valdehijaderos a la derecha, por tanto debemos pasar siempre por Valdehijaderos desde el norte y por Colmenar desde el sur. Ambos recorridos son majestuosos en primavera y otoño.

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CRISTÓBAL

9 diciembre, 2010

Hoy volvemos a tomar la carretera de Béjar a Ciudad Rodrigo. No nos desviaremos como hicimos en nuestra etapa anterior para visitar Colmenar, sino que cruzaremos el valle del Sangusín a través de una recta de unos 5 km, flanqueada de pastizales y fresnos, para acabar ascendiendo en una serie de curvas entre rocas y robles que nos llevarán a Cristóbal. Llamado San Cristóbal en otras épocas.

Cristóbal se encuentra en una posición similar a la de El Cerro, en un alto a caballo de la sierra con vistas a dos lados. En este caso el Sangusín por el este y el Alagón a sus espaldas.
Una pequeña reflexión sobre estos dos pueblos, El Cerro y Cristóbal, cuyas ubicciones a veces nos han hecho pensar en pequeñas atalayas o puntos de vigía entre/ frente a musulmanes o cristianos, entre castellanos y leoneses. Mi amigo Ramón Grande del Brío ha escrito bastante sobre las iglesias fortaleza, las atalayas defensivas:
Castillos y fortalezas en la provincia de Salamanca (siglos VIII-XVIII)

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COLMENAR DE MONTEMAYOR

1 diciembre, 2010

Colmenar de Montemayor es un pueblo poco conocido ¿es una pena o es una suerte?

Es un lugar pequeño. Hoy, como tantos otros, aquejado de la despoblación rural. Antaño con una población que cuadruplicó a la que vemos, en torno a 300 habitantes actualmente.
Se llega desde la carretera que naciendo en Béjar se dirige hacia Ciudad Rodrigo (carretera comarcal SA-220), a pocos kilómetros de Béjar, nada más bajar hacia el valle del Sangusín y pasar las últimas curvas encaramos un tramo recto, enseguida vemos a la izquierda un desvío que a través de Valdehijaderos y Horcajo de Montemayor (pueblos en los que nos detendremos en posteriores etapas) nos lleva hasta Colmenar.

¿Qué podemos decir de Colmenar? ¿Qué podemos ver en Colmenar?
De todo.
El nombre del pueblo tiene su origen en las buenas condiciones de su flora para la crianza de colmenas: la jara especialmente, pero además la variedad de frutales, la presencia de encinas, castaños, vides y olivos nos habla de la bonanza de su clima, abierto por el sur a los influjos cálidos que le llegan a través del río Alagón. ¡Cómo no iban a fijarse los hombres del medievo en esta zona para las colmenas! Colmenas abundantes en las sierras del contorno: Valero y San Miguel de Valero, Sotoserrano, Mogarraz, La Alberca con sus turrones de miel, San Martín del Castañar o la preciosa villa murada de Miranda del Castañar.

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