LAGUNILLA-Iª entrega


Hoy pondremos una imagen del puente de Horcajo sobre el río Sangusín. Merece la pena una visita y un paseo.

Lagunilla es el pueblo que a lo largo de la vida del concejo tuvo mayor población, junto con Baños aunque en este caso repartido entre Béjar y Montemayor. Situada sobre lo alto de la sierra llegamos a ella por la carretera de El Cerro, aunque hay otras vías desde Montemayor por el norte, desde Valdelageve y Sotoserrano por el oeste.

Su situación hace que tenga el término repartido entre las vertientes norte, más umbría, con robledales, castañares y prados, bajando hacia el río Cuerpo de Hombre, con varios arroyos que llegan hasta el mismo, con restos de molinos, con veredas para pasear, algunos caminos de interés como el que llega hasta el Vado de las Carretas, por donde se podría cruzar el río y que continuaría hacia el norte,  en dirección al antiguo lugar de Valdescoboso posiblemente.
Por el sur las laderas buscan y encuentran más calor, miran a Extremadura, reciben lluvias y calor y devuelven otros cultivos (olivos, frutales, viñedos), bajamos hacia Hornacinos, bajamos hacia el pueblo de La Abadía donde encontramos el antiguo palacio de los duques de Alba. No en balde en Lagunilla encontramos el mirador conocido como Balcón de Extremadura, cercano al pueblo en el entorno conocido como Los Mártires.

Algo más al oeste el paisaje empieza a cambiar, encontraremos brezos y jaras, zonas pizarrosas y colmeneras, pero antes debemos cruzar el arroyo de los Horcos con sus pequeñas cascadas, magníficamente fotografiadas por los gunillanos en el portal de pueblos
http://www.pueblos-espana.org/castilla+y+leon/salamanca/lagunilla/tema-fotografico/Mas+pozo+de+los+horcos/

Otros elementos claves del paisaje hacia el oeste nos los ofrece la misma toponimia: Comedero de los Buitres, Buitrera, Pasomalo, Valle Malo, Fuente de la Víbora, Los Pizarrales… sin embargo hacia el este, hacia El Cerro cambia algo y encontramos  Los Viñazos, El Valle, El Cerro de las Viñas, encontramos mayor suavidad, otro terreno, estamos llegando a Hornacinos, con su arroyo, divisoria con El Cerro como hemos dicho, lugar de antiguo asentamiento romano o prerromano por su benignidad, arranque del puerto y del antiguo camino de la Mesta, de la cañada real soriana occidental.

Los ganados antes de subir pagaban el peaje en el llamado puerto de La Abadía, donde se registraban los rebaños en sus viajes de ida y vuelta, en los que siempre había alguna pérdida (ovejas, perros, mulos) por distracción, por nieblas, por … por cincuenta cosas más seguramente y lo curioso es que a veces se encontraban y por sus marcas se eran reconocidos por sus dueños a la vuelta o reclamados cuando a pocas jornadas de aquí se percatabn de ello. Estos ganados encontrados pertenecían al señor del concejo, esto es al marqués de Montemayor, quien los subastaba públicamente después de pregonar las señas y marcas del animal por si era reconocido. Esta subasta tradicional se hacia varias veces al año, cada lugar enviaba un representante a la villa quien en voz alta decía qué se había encontrado en su demarcación, ¿dirían todo lo que se hubiera encontrado realmente? ¿en momentos de hambre no  se distarería algún cordero o alguna oveja para sacar a la familia adelante? algo de eso hubo y de siempre se dijo aquello de que robar para comer no era pecado, quizás delito sí pero pecado, pecado… pecado es que la sociedad se quede tranquila viendo a unos pasar hambre y morir mientras que otros en sus palacetes tiran la sobras a los perros, y mucho de esto había en épocas pasadas, así es que volviendo al paso de las merinas diremos que fue benéfico, dejó dinero que gastaban pastores y rabadanes en mesones y tiendas de abasto, dejó alguna que otra oveja y además mantuvo a las gentes de estos pueblos al tanto de los dimes y diretes de la corte, de lo que se cocía en Castilla, de lo que se comía en Extremadura y Andalucía. Recordemos pues la importancia del paso de la Mesta que en algunos años se calculó en

Subimos por el cordel, que es en muchos casos la divisoria entre El Cerro y Lagunilla, y ya en el alto nos encontramos con la carretera que desde Puerto de Béjar nos lleva por la cima de esta pequeña sierra, nosotros iremos hacia la izquierda, hacia Lagunilla, rápidamente nos topamos con un desvío a la derecha que nos llevaría a Montemayor si lo tomáramos, pero no es nuestra intención y seguimos adelante, a nuestra derecha veremos la Mata de Santa Ana, magnífico robledal que proporcionó leña y madera y que ha servido para acoger meriendas y parrandas. Continuamos y entramos  en el pueblo.

Pueblo grande en otro tiempo hoy aquejado de la fuerte emigración sufrida en los años 60 que tiene a muchos gunillanos repartidos por diversas ciudades españolas y en el extranjero en Francia fundamentalmente.

“Este pueblo nos da para dos raciones, Sancho”
Así podía haberse expresado uno de nuestros mejores literatos y es que Lagunilla da para contar.

Al llegar nos damos cuenta de que la carretera lo bordea por arriba, por la parte alta que está más al sur,  y que es necesario callejear un rato para hacernos una idea de su estructura. Veamos.

Plaza del pueblo con el ayuntamiento, en su momento un olmo la presidía, lugar donde se sentaban a hablar, centro social recuerdo quizá de la importancia del árbol en el mundo celta, y una fuente abrevadero que se llevó el tiempo.

Palacio episcopal, hoy particular, edificado a finales del siglo XVII, que merece una visita y que sería interesante poder ver por dentro, al menos de sus jardines.

Hospital de Santo Domingo a sus espaldas, fundado por Aldonza Cifontes hermana del obispo que mandó levantar el palacio, algo o muy abandonado, todo depende del punto de vista o la exigencia del viajero.

Igelsia de Nuestra Señora de la Asunción, gótica, cabecero con nervaduras de granito, torre poderosa, sólida, más fortaleza que campanario.

Ermita del Cristo frente a la iglesia, fachada barroca, de cantería, en su interior hubo un magnífico retablo barroco hoy desaparecido, el tiempo es un fiero enemigo de la madera, unas veces porque sirve para calmar el frío en torno a la lumbre, otras veces porque la humedad y la carcoma con tiempo acaban con la madera que las hospeda.

Fuentes de Los Mártires y Santa Ana.

Casas blasonadas, la de los Ortigosa u Hortigosa, que la grafía aparece en ambas versiones, yo siempre me he decantado por  Ortigosa sin hache, su blasón con ortigas me inclina a ello, aunque sé que no es relevante en ese sentido y que la ortografía de la época era variable. A gusto del consumidor que diríamos hoy.

En la próxima entrega dedicaremos un tiempo a estos edificios.

Además un bonito edificio escolar a la entrada del pueblo, a la izquierda, creo que de la época de la Segunda República.

Puedes conocer más datos de Lagunilla entrando en mi web http://webs.ono.com/msanch3 o en wikipedia

http://es.wikipedia.org/wiki/Lagunilla

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Una respuesta to “LAGUNILLA-Iª entrega”

  1. Lagunilla | Lagunilla Says:

    […] Leer mas: Historia de Lagunilla Descubriendo Lagunilla: clima, orografía e hidrografía. De Baños de Montemayor´s Blog – LAGUNILLA-Iª entrega Fotos del Pueblo Fotos antiguas Las Fuentes Productos de la zona Rutas y senderismo Rutas […]

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