Centro de Estudios Bejaranos

30 marzo, 2016

 

Retomamos la publicación informando de un “desconocido” quizás fuera de Béjar: el Centro de Estudios Bejaranos. Hoy muestro unas líneas tomadas de la página oficial del centro que explican brevemente su origen y fines. La dirección del centro está en el enlace final. En próximas entradas intentaré proporcionar pequeñas reseñas sobre algunas  de sus publicaciones: libros y artículos publicados en su revista.

“El Centro de Estudios Bejaranos (CEB),  cuenta ya con una existencia que supera la veintena de años. Constituido por el Ayuntamiento de la ciudad, en 1992, con el objetivo de fomentar las actividades científicas, literarias y artísticas en el ámbito de Béjar y su comarca el CEB ha venido desarrollando puntualmente y dando efectivo cumplimiento, desde el momento mismo de su instauración, a este dictamen de sus estatutos.”

Texto de Antonio Avilés Amat, presidente del Centro.

Símbolo del Centro de Estudios Bejaranos.

Símbolo del Centro de Estudios Bejaranos.

Web oficial: http://www.cebejaranos.com/centro

Revista CEB 19

Número 19. Diciembre de 2015, 341 pp.

Portada: Composición libre de José Manuel Sánchez Rodríguez.

 

 

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EL CASTILLO DE MONTEMAYOR

19 agosto, 2012

Portada del libro

Portada del libro

Retomo las publicaciones sobre la comarca en el blog. Este verano, por cuestiones familiares, no van a ser posibles las visitas necesarias para las entradas aún pendientes acerca de algunos lugares y pueblos.
Mientras tanto os voy a presentar una novela que acabo de reeditar.
Algunos vecinos de Montemayor sé que conocen la historia e incluso recuerdo a uno que hace unos años me enseñó el texto mecanografiado. El original se había ido estropeando tanto que un familiar se había molestado en recuperar al menos el texto.
Se trata de la obra de FERNANDO AGUILAR Y ÁLVAREZ. Fue un periodista e impresor bejarano de finales del XIX. Murió joven y dejó pocos escritos, pero uno de ellos es esta novela histórica que me he atrevido a reeditar añadiendo un pequeño estudio introductorio.
Aguilar murió con 42 años y su vida aunque corta tuvo de todo un poco: periodista, masón, republicano, concejal, un personaje curioso.

LA ERMITA DE SAN FAUSTO (LOS RESTOS)

7 enero, 2012

Este verano hice junto a unos amigos una visita al cerro de San Fausto. Tenía preparado un artículo para la revista del Centro de Estudios Bejaranos, que ha salido a la venta a finales de diciembre, y quería ver con calma el sitio.

Subimos una mañana de agosto, un buen día, calor pero no en exceso.

Llegamos hasta El Cerro desde Baños admirando el paisaje, escudriñando la carretera que a veces parecía una boca de lobo entre los árboles y las sombras que proyectaban.

Al llegar a El Cerro pasamos un poco adelante y tomamos el camino que sube hacia el alto. Desaconsejo este camino porque al final bajamos a aparcar en el pueblo, luego si quieres ir lo mejor es aparcar en la plaza del pueblo, subir a pie hasta la iglesia y desde allí unos metros más hacia arriba y estamos al pie de San Fausto.

El ayuntamiento ha preparado unos peldaños a modo de escalinata que permiten subir con comodidad apoyándose si es necesario en una baranda de madera que la flanquea.

Escalinata de acceso

Subida a San Fausto

Una vez arriba vemos algunos árboles, zarzas y matorrales, una buena panorámica de los alrededores y los restos de la ermita.


Como podéis comprobar todo estaba seco, salvo unos castaños a cuya sombra nos cobijamos algunos momentos. Los muros de la ermita estaban derruidos y en su entorno había sillares y restos de mampostería esparcidos. Otros bloques de granito de reciente labra eran señal de que algo se mueve en San Fausto.
Había algunos sillares situados en una esquina de la ermita, varias basas de pilastras o a modo de encaje de puertas, supongo que tanto unos como otras son producto de una escuela taller, método que se ha utilizado con éxito en algunos sitios para restaurar edificios antiguos.

Cuesta un poquito de trabajo imaginarse en pleno mes de agosto como sería el bullicio de la feria, que se iniciaba las vísperas de San Miguel y acababa el día 3 de octubre en ese alto ¿viento? ¿lluvias?, lo lógico sería que los puestos y el ganado se extendieran un poco al pie un poco en el llano cercano.

Si alguien tiene interés en conocer más sobre la feria y el pueblo puede consultar, además del libro que publiqué sobre Montemayor (espero que me perdonéis esta pequeña cuña de publicidad)

MONTEMAYOR. DEL CONCEJO MEDIEVAL A LOS AYUNTAMIENTOS CONTEMPORÁNEOS

además, digo, un artículo que he escrito para la revista ESTUDIOS BEJARANOS del Centro de Estudios Bejaranos, recién salida de imprenta, la número 15, diciembre de 2011, donde con el título de

ALGUNOS APUNTES HISTÓRICOS SOBRE EL CERRO

he ampliado la información sobre el pueblo y las ferias, publico y comento dos cartas inéditas de los párrocos del pueblo describiendo su origen, costumbres y características del mismo, ambas de 1795, y otras informaciones que seguro son de interés para los amigos de la comarca.

Pienso que es una visita cómoda, una mañana, un paseo en torno a 30-60 minutos, en función del tiempo que a uno le guste explayarse en estas labores, luego volver al pueblo y si hay suerte visitar la iglesia. Callejear por el pueblo, tomarse un café en el bar, hacer unas fotos en alguno de los rincones que tiene o a las fuentes. Quizá incluso entablar conversación con alguno de los vecinos y si se quiere saber algo más del pueblo preguntar por don Pedro el párroco, que suele residir allí aunque lleva varios pueblos “en cartera”, o por José María el alguacil, persona simpática y amable que me fue de gran ayuda en mis pesquisas en el pueblo y con quien espero volver a poder charlar otro rato.

Una curiosidad gastronómica: a la vuelta de San Fausto me encontré en el supermercado de mi pueblo unas castañas en almíbar estupendas que elaboran en El Cerro. Parece ser que hay iniciativas empresariales de buen gusto.  Os pongo la dirección de la web, seguro que os animáis a probarlas. A mí me encantaron, tendré que volver a por más.

http://www.castanaselcerro.com/

VALDEFUENTES

22 octubre, 2011

Continuamos la serie que empecé sobre los pueblos del antiguo concejo de Montemayor. Hoy llegamos hasta Valdefuentes.
Es uno de los pueblos cuyas raices llegan más atrás si escuchamos a mi amigo Ramón Grande del Brío, naturalista y escritor conocedor de la tierra de Salamanca como pocos, lo identifica con un lugar llamado VALLE DE FONTES en un documento conservado en la catedral de Salamanca.
Para ir hasta él tomamos en Béjar la carretera de Ciudad Rodrigo, bajamos las cuestas de La Calzada y en la recta que cruza el valle del Sangusín, hacia la mitad, nos desviamos a la derecha por una carretera local que nos lleva hasta lo alto donde nos encontramos con el pueblo.
Valdefuentes se encuentra en la solana, mirando a la sierra de Béjar, en invierno debe ser duro y frío, pero ¡qué vistas panorámicas! justo frente a la sierra, los montes de Valdesangil y Sanchotello y al pie el valle con zonas de encinares y otras de pastizales y fresnos que son recorridos por el río.

Vista del pueblo

Con un poco de suerte localizaremos la cañada real de la Mesta, la que hemos visto subir por Abadía hasta Lagunilla y Montemayor, y que desde ahí pasará a Valdehijaderos para acabar dejando la comarca al pie de la sierra de Tonda, ya en tierras del antiguo concejo de Salvatierra, zona más conocida ahora por las cárnicas de Guijuelo.
También podemos llegar desde Salamanca acercándonos a Guijuelo, luego podemos seguir por Los Santos o buscar otra ruta más abajo.
¿Qué podemos ver en Valdefuentes? además de callejear un poco y ver lo que queda de la arquitectura popular de piedra seca hay dos núcleos de atracción: la iglesia y la ermita del Carrascal con su plaza de toros.
La iglesia es magnífica, de cantería de granito, construida a finales del XV y principios del XVI, parece que en ella trabajó algún maestro constructor importante según escribe la profesora Castro Santamaría en un artículo, que procuraré incluir en otro momento.

Fachada principal de la iglesia de Valdefuentes

Fachada principal de la iglesia de Valdefuentes

Bóveda del crucero y ábside de Valdefuentes

Bóveda del crucero y ábside de Valdefuentes

Tiene paredes sólidas, bóveda de nervaduras góticas, un ábside importante y una pequeña torre al pie, bueno realmente no es pequeña ¡es que la iglesia es grande a su lado! Pienso que por sí misma merece la pena una visita al pueblo. En la puerta principal una imagen de la virgen preside la portada.

Imagen de Nuestra Señora en la portada de la iglesia

Imagen de Nuestra Señora en la portada de la iglesia

Vista de la fachada principal

Vista de la fachada principal

La ermita se halla a las afueras del pueblo y al lado está un cercado de piedra casi cuadrado, con pequeños portones abiertos en los laterales, que es una de las plazas de toros más antiguas que se conocen, según los vecinos.

Retablo de Valdefuentes

Retablo de Valdefuentes

Tribuna de la iglesia

Tribuna de la iglesia

En la ermita se celebra todos los años la romería de Nuestra Señora del Carrascal y algún festejo taurino de vez en cuando. En otro tiempo seguro que con más frecuencia, hoy quizás resulta un poco caro.

Ermita de Nuestra Señora del Carrascal

Ermita de Nuestra Señora del Carrascal

Rincón de la plaza de toros del Carrascal

Rincón de la plaza de toros del Carrascal

Entre los encinares que tapizan la ladera hasta el río un equipo de Misión Rescate del colegio Filiberto Villalobos de Béjar, dirigidos por su maestro Joaquín Sierra Mandado, encontró una estela menhir identificada como céltica, que se encuentra en el Museo de Salamanca, también se ha hablado de dólmenes como el del Turuñuelo y otros restos de la edad de los metales.
Como en todos estos pueblos debemos hablar de un presente difícil, la vida rural es dura y sacrificada. La emigración ha hecho mella y es en verano cuando los pueblos parecen reventar de gente, luego … deben volver a sus trabajos. Pero seguro que siempre se puede encontrar a alguien con quien charlar en el bar en torno a un vaso de vino y un trozo de queso de vaca, cabra u oveja, que en esta tierra se hacían buenos.

Llegando a la carretera y la cañada

Llegando a la carretera y la cañada

VALDESCOBOSO

20 septiembre, 2011

Por primera vez dedico un artículo a un pueblo que ya no existe: Valdescoboso, Valleescoboso, Val de Escoboso. Valle de escobas para entendernos.

Es uno de los lugares despoblados de nuestro entorno. Hubo alguno más: Las Cabañas, Bartolomé, Felipe, San Simón… sobre los que quizá escriba algunas notas en otro momento.

Valdescoboso aparece y desaparece en los mapas. Para los naturales de Lagunilla, Valdelegave, Montemayor, Colmenar o Aldeacipreste es un lugar más o menos conocido, aunque sea de oidas. Para otros puede quedarse en un simple nombre de paraje de la sierra. Si tomamos un mapa de Montemayor  y buscamos encontramos su pista. A la salida de la villa en dirección suroeste vemos el camino de Valdescoboso, lo seguimos con la vista y de repente desaparece, se acaba, se esfuma … pero vemos de nuevo el nombre en el arroyo, bueno en uno de los varios que bajan hacia el Cuerpo de Hombre.

Situación de Valdescoboso

Situación de Valdescoboso


El primer momento en que vemos citado su nombre es a mediados del siglo XVI, en los censos de la Corona de Castilla conocidos como de Tomás González, el archivero que en las primeras décadas del siglo XIX los organizó, y dejamos de verlo mencionado como lugar habitado y con entidad propia en las primeras décadas del XVIII, vida efímera por tanto.

Durante un tiempo se le administraron servicios religiosos desde Montemayor, hacia 1565 se traspasaron al titular de Aldeacipreste y años después al de Colmenar.

Suponemos que con el tiempo sus escasos habitantes se van instalando cada vez más en los lugares cercanos de manera que llega un momento en que quizás viva una familia, pero ya como un caserío aislado.

Este verano por fin conseguí hacer una visita a la zona guiado por Julián Sánchez Barragán, un buen conocedor de la misma. Bajamos al puente de La Malena, subimos hacia Aldeacipreste y desde allí nos internamos por el monte hasta llegar a las casas que quedan de Valdescoboso.

Camino de Valdescoboso: un castaño centenario

Gigantesco castaño camino de Valdescoboso


Para llegar pasamos por la zona conocida como La Nava de Aldeaseca, posiblemente antigua ubicación de Aldeacipreste, situada en un pequeño llano en alto, cuajado de canchales no nos extrañó que los vecinos se mudaran en su momento.
Llegamos a Valdescoboso. Se mantienen dos o tres casas y unos casillones con corral para ganado. Han estado habitadas hasta no hace mucho y quizás sus dueños vuelvan de vez en cuando por ellas, por el estado en que se encuentran. Paredes de granito, material que abunda en la zona, colocado en seco, sin argamasa ni cemento visible al menos por fuera. Una buena situación en la solana del monte pero ¡qué terreno! agreste, canchales, vegetación pobre, buena para pasto de cabras y vacas, quizás también escaez de aguas en verano, aislamiento … posiblemente esa fuera la razón de que las pequeñas aldeas fueran desapareciendo con los años. Todos nos imaginamos la diferencia entre vivir 3-4 familias con su corte de chiquillos, teniendo que ir a pie a cumplir con las obligaciones religiosas los festivos, teniendo que ir a buscar al médico o al cirujano (ATS de la época), teniendo que ir a Montemayor, Colmenar o Lagunilla para casi todo, dependiendo del párroco de un sitio, luego del de otro.
Al final se va imponiendo la dura realidad y estos lugares posiblemente empiezan a vaciarse, los dueños del terreno o del ganado irían a pie o en mulos al trabajo, a veces dormirían allí incluso pues alguna familia aún se mantenía en el lugar y acabaron perdiendo su categoría de aldea, el rastro que deja Valdescoboso en los papeles llega hasta 1705, año en que aún paga impuestos como lugar, como aldea, a partir de esa fecha puede entreverse que alguna familia sigue allí pero ya como vecinos aislados, sin entidad jurídica.

Hay sesudos trabajos sobre los procesos de despoblamiento en Castilla, quizás el más cercano sea el de Bienvenido García Martín: EL PROCESO HISTÓRICO DE DESPOBLAMIENTO EN LA PROVINCIA DE SALAMANCA. El autor apenas se acerca a la sierra y sólo menciona el de La Redondilla cercano a Baños, Puerto y La Garganta pero sirve para comprender algunos aspectos del fenómeno.


El camino de regreso lo hemos hecho bordeando el Cuerpo de Hombre, salimos frente al río a la vista de Valdelageve, observamos las buitreras sobre el río, bajo la zona conocida como la dehesa, en paralelo al río vemos discurrrir un canal de agua hecho para una central eléctrica.

Bajamos hasta el río para cruzarlo por uno de sus vados, conocido como EL VADO DE LA ESTANQUERA o LAS PASADERAS¡qué paraje! sólo el encontrarnos con uno de estos rincones merece la pena el viaje. Se encuentra ya en término de Lagunilla.
Al regreso hacia Montemayor bordeando el río pasamos por el Monte Gordo y la llamada Huerta del Marqués, Julián me descubre una cruz grabada en la piedra, cubierta de vegetación, que nos recuerda donde llegaban los términos municipales y cómo se marcaban los deslindes para que no hubiera duda.
¿Si encontráis alguno más me lo haréis saber?

EL MOLINO DE BAÑOS

5 mayo, 2011

Hace tiempo que no echaba un rato en el blog. Tengo pendiente una visita a un despoblado de la zona para contaros que veo. Mientras tanto si he podido realizar un paseo por uno de los antiguos molinos de Baños durante estos días de semana santa.

Ignoro la fecha de su construcción, pero supongo que debe ser del siglo XIX. Se encuentra sobre el río de Baños, río que baja de La Garganta y que atraviesa el pueblo, en parte a cubierto pues se techó allá por los años 20 del siglo pasado.

Comenzamos el paseo en la plaza del ayuntamiento, subimos por la calle Castillejo y al llegar al Camino de las Pozas, a la derecha, ahí, justo al comenzar vemos uno de los pocos castaños de indias de flor rosa que se conservan en Baños. Poco a poco van desapareciendo y sería conveniente hacer algo al respecto.

Llegamos al “depósito”, pequeña presa hecha para el riego que nos permitía de pequeños aprender a nadar a “estilo perro”, entonces no lo entendía muy bien, pero ahora cuando nos acercamos vemos que si se nada a croll salimos de un lado y a la segunda brazada hemos chocado con la pared de enfrente.

Hoy nos encontramos con la antigua fábrica de la luz convertida en un restaurante-cafetería con magníficas vistas “LA CASCADA” con sus balcones convertidos en terrazas donde se puede comer, tomar un café o degustar una merienda con el refrescante y relajante rumor del río de fondo.

Junto a La Cascada el chalet que conocemos como de “Jaraquemada”, a su izquierda comienza un camino al molino, hoy reparado y limpio, pero aún así empinado. Como ya no somos jovencitos elegimos otro más suave que nace algo más arriba, así pues continuamos un poco por la carretera de La Garganta y nada más pasar el CHIRINGUITO DE CACHIQUÉ, sitio recomendable donde los haya para tomar una copa en buena compañía, con magníficas vistas de día y de noche, ya que está en una posición privilegiada que domina el casco urbano, nada más pasarlo repito, tomamos a la izquierda el camino que sube hacia La Garganta (bonito pueblo del que hablaremos en otro momento).

La cuesta parece importante, pero engaña, son apenas 50 metros y de pronto el terreno se hace llano hacia la izquierda, hemos tomado ya el camino del molino. Arreglado y ensanchado se puede acceder fácilmente al molino, aunque pienso que se podrían hacer un par de mejoras:

a) poner unos árboles, no muchos, pero un par de ellos darían alguna sombra al viajero que se anima a subir en verano, evitando castigarle con el calor

b) unos bancos que no desentonaran (unos poyos de piedra, una bancada de madera …) y que sirvieran de descanso a los mayores que se animan a subir y conocer el entorno del pueblo, pero que a veces ya no están en la flor de la juventud, disfrutan de otra juventud que requiere pequeñas ayudas.

Lo dicho, seguimos camino adelante con una pequeña bajada, cruzamos un pontón, por aquello de no mojarnos un poquito, porque realmente caía agua desde un lateral, y vimos de frente el paso: un pontón de madera con algún parecido en relación con los que hemos visto en fotos de principios del siglo XX.

La casa del molino tiene sólidas paredes de piedra, subimos por unos pasos amplioa que semejan una escalera y nos sentamos en un rincón a propósito para descansar e incluso merendar, poyos y mesa de piedra nos recogen.

Reanudamos el paseo y acabamos de subir a la parte de atrás de la casa, allí, junto a la puerta de entrada, una rueda de molino adosada a la pared nos dice a qué se dedicaba el edificio por si había alguna duda, unos metros más allá vemos la pileta donde se recogía el agua con unas estupendas paredes de cantería granítica labrada y el desagüe por donde caía el agua para impulsar el mecanismo del ingenio molinero.


A un lado vemos la regadera por donde llegaba el agua a la pileta, supongo que no sería como la vemos en la foto, sino algo más parecido a un canalillo de riego, pero bueno, pienso que ha quedado bien.

Creo que ahora lo que falta es señalizarlo convenientemente, algunos paneles explicativos, que según he oido se pondrán en su interior creando algo similar a un centro de interpretación … ojalá que asíse haga y qe lo veamos y disfrutemos, a ello os invitamos desde aquí.

Después de disfrutar del frescor del río en paralelo al sol de la tarde retomaos el camino, sun¡bimos un poquito más para salir por otro lado, ppodríamos bajar hacia la cascada por el primer camino de acceso, que ya mencionamos, también volvernos por donde hemos llegado, pero nosotros, aguerridos aventureros nos adentramos en el monte, es decir subimos unos 20-30 metros más y tomamos el camino que entre olores a pinos, romero, tomillo y jara  con el monte de Matagatos por arriba y los muros de Villa Asunción por abajo nos llevará hasta el camino viejo, es decir el camino romano.

Ahora ya en terreno doméstico y empedrado acabamos llegando hasta el pueblo en la curva de la carretera nacional, curva famosa en otro tiempo por sus continuos accidentes, donde íbamos de chiquillos y no tan chiquillos a ver como “guiaban” los camioneros y comprobar su destreza al volante de aquellos artefactos sin direcciones asistidas ni demás inventos, que sudaban la gota gorda para subir … y se las tragaban de susto en la bajada.

Si algún lector o seguidor se anima a enviarnos “su recorrido” será bien venido.

GASTRONOMÍA EN LAGUNILLA-II

17 marzo, 2011

Una nueva receta de nuestra “amiga en la red” de Lagunilla, Mily.

PERRUNILLAS DE LAGUNILLA
Ingredientes
Manteca de cerdo 230 g
Azúcar 130 g
Anís en grano 1,50 g
Ralladura de limón 3,5 g
Huevos (sólo yemas) 1,5 u
Aguardiente 15 g
Canela 1,5 g
Harina de trigo 500 gr.
ELABORACION
Separara las claras de las yemas de los huevos.
Reservar las claras.
Mezclar todos los ingredientes menos la harina. Añadir a la mezcla la harina y amasar durante 12 minutos.
Si la masa no ha quedado semidura, trabajarla a mano añadiendo un poco de harina.
La forma de las perrunillas se pueden hacer de dos formas: haciendo bolas de 100 g o laminando el pastón hasta dejarlo en 2 cm. Extenderemos el laminado en una lata y lo pondremos a enfriar hasta que se endurezca; así se podrá cortar después mejor con un molde redondo.
Extenderlas en pequeñas porciones y cortarlas con el “molde”.
Pintar con clara de huevo, añadir azúcar por encima y hornear a 200º C durante 20 minutos. Los minutos finales hay que vigilar y si ya tienen un bonito color habrá que pensar en sacarlas.

 

ROSQUILLAS FRITAS (receta tradicional)
Tres huevos

1/2 vaso (tipo yogurt) de aceite
1/2 vaso de aguardiente mezclado con anís (tipo castellana, del mono, etc…)
1/3 vaso de azucar
1 vaso de harina mezclada con un sobre de levadura (tipo royal) e ir viendo si necesita más.

Se baten bien los huevos, se le añade el aceite, el aguardiente con anis y el azucar y se sigue batiendo con la varilla. Se le va agregando la harina con levadura y se amasa bien hasta que esté la mezcla que se despegue de las manos. Si se necesita, se le va añadiendo harina poco a poco. Cuando la masa se trabaje bien, nos enharinamos las manos y hacemos dos aros con la masa, los juntamos uno con otro y los freimos en bien de aceite caliente en una sartén. Con un palo de madera (tipo que vienen en los zapatos) se guiran los aros en el aceite para que no se cierren en el centro. Al sacarlas se ponen sobre papel absorvente de cocina y se les echa azucar por encima (esto opcional).

¡Ojo!

Si se quieren hacer más huevos, se puede tomar la medida de los cascarones de los huevos al partirlos. Para cada huevo medio cascarón de aceite y lo mismo de aguardiente con anís. Azucar al gusto. Luego se le va añadiendo la harina que se necesite poco a poco y la levadura

GASTRONOMÍA EN LAGUNILLA

20 febrero, 2011

Hoy cambiamos totalmente de tema, aunque siempre relacionado con la comarca. Una contertulia -Emiliana, Mily para los amigos- del foro de Lagunilla

http://www.pueblos-espana.org/castilla+y+leon/salamanca/lagunilla/foro/

foro que animo a visitar, con enlaces a otros pueblos de la comarca, me ha facilitado estas recetas típicas de la zona. Alguna la he probado personalmente, las patatas escabechadas, porque se hacen parecidas, como es lógico, en mi pueblo. Mi madre solía hacerlas, bueno sigue haciéndolas porque se lo pedimos cuando estamos en el pueblo,  y casi siempre acababa riñéndonos porque nos gustaban tanto que no dejábamos que cogieran el gusto del escabechado, ¡nos las comíamos tal como salían de la sartén!

MOJE DE PECES

Coste: medio
Tiempo de elaboración: 1 hora.

Ingredientes para 4 personas: 4 peces,  3 pimientos morrones, 2 tomates, vinagre, aceite, pimienta negra molida, 1 litro de agua, laurel, ajo, sal, pan, 1 vaso de agua.

Preparación:
Se limpian las piezas retirándoles la cabeza y se les hacen unos cortes muy finos en los lomos. Pondremos en una olla a cocer agua añadiéndole vinagre, aceite, pimienta molida, laurel, ajo, pimientos morrones a trocitos y sal al gusto y se deja cocer. Cuando ya está cociendo el moje se añadirán los peces, después se le echa dos tomates picaditos para que quede la salsa espesa y un poquito de sal.

Una vez cocidos los peces se retirará del fuego, se sirven dentro de una fuente a ser posible de barro en la cual se han cortado unas rebanadas de pan, a ser posible del día anterior, que se va colocando en el fondo a modo de base para el moje de peces.
ENSALADA DE LIMÓN

Coste: bajo
Tiempo de elaboración: 15 minutos.

Ingredientes para 4 personas: 2 limones, 3 naranjas, 3 huevos fritos o cocidos, 3 dientes de ajos picados, aceite, vino tinto, chorizo, sal

Preparación:
Se pelan los limones y las naranjas cortándolos en trocitos pequeños, y se ponen sobre el fondo de la fuente.
A continuación se revuelven los huevos, mezclándolos con las naranjas y el limón; se echa el ajo, se cortan unas rodajas de chorizo, se le añade el aceite, a ser posible de oliva sobre un cuarto de litro, se le añade el vino a gusto y la sal, se mezcla bien todo y ya está el plato listo para comer.

Algunas personas también optan por añadirle un poco de miel

CALDERETA DE CABRITO

Coste: medio
Tiempo de elaboración:1 hora y 30 minutos

Ingredientes para 6 personas:
3 kg de cabrito,1 pimiento rojo, 1 vasito de vino blanco,1 trozo de hígado de cabrito, 3 dientes de ajos sin pelar, 2 hojitas de laurel, sal, pimentón picante, perejil, aceite de oliva
Preparación:
Calentar aceite en una sartén o caldero, un dedo, en la que se freirá el pimiento troceado, el ajo machacado y el hígado picado.
Cuando esté dorado se sacará y se reserva utilizando el aceite para freír el cabrito troceado hasta que se rehogue que será el momento que agreguemos el pimentón picante.

Lo anteriormente reservado vamos a machacarlo bien y se le añade un vasito de vino blanco y toda esta mezcla la agregaremos al caldero de cabrito junto con una pizca de sal. El caldero lo tendremos cociendo a fuego moderado unos minutos y después bajarle el fuego y dejar nuevamente hasta que la carne esté tierna.

MATAJAMBRES

Coste: bajo
Tiempo de elaboración: 1 hora.

Ingredientes para 6 personas:
3 huevos, aceite, 500 gr de harina, una cuchara pequeña de bicarbonato, un vaso de leche, medio vaso de agua, sal, miel.
Preparación:
En primer lugar se baten los huevos muy bien batidos, se le incorpora la leche, el bicarbonato, el agua y la harina, se va mezclando muy bien con un batidor hasta que quede una masa muy homogénea que se pueda trabajar con una cuchara.
Nos quedará una masa no muy espesa a la cual le vamos a añadir una pizca de sal.
Después se pone aceite en una sartén al fuego y a temperatura media se van echando cucharadas de la masa, que van tomando formas redondeadas como buñuelos y cuando éstas se doren se sacan, dejándoles escurrir el aceite sobrante y se rocían con miel templada por encima y están listos para comerse.

Normalmente se servirán calientes

PATATAS ESCABECHADAS
Estas patatas son propias del verano y de las FIESTAS DE AGOSTO
Ingredientes: 1 Kg de patatas, 3 huevos para un kilogramo, 6 cucharadas de harina por Kg
Preparación:
Se ponen las patatas en una cazuela sin pelarlas, sólo lavadas y se cubren de agua para cocerlas, también se le añade un poco de sal.
Una vez cocidas se pelan en caliente, se hacen bolas y después se aplastan. Dejarlas enfriar. Una vez frías se pasan por harina y huevo se fríen en una sartén con bastante aceite hasta dorarlas; seguidamente se introducen en un recipiente con un machado de ajo, perejil, vinagre, laurel y agua, la cuál ha sido previamente calentado en la sartén. Dejar en reposo unas horas y listas para comer.

COQUILLOS (CHUPALPAS)
Ingredientes:
Medio litro de agua, anises, cáscara de naranja, 1 hoja de laurel, 1 pizca de sal, 1 cucharada de aguardiente, 1 taza pequeña de agua, 1 taza pequeña de aceite de oliva, 1 taza pequeña de harina, 1 huevo por cada taza de ingredientes.
Preparación:
Se cuece 1/2 litro de agua con los anises, la cáscara de naranja, la hoja de  laurel y la sal. Se deja que hierva todo un poco y después que haya cocido se cuela todo y entonces se le añade la cucharada de aguardiente. Luego se mide la taza del agua, se hecha el agua en un recipiente grande. Se mide otra taza de harina y se le añade. Seguidamente otra de aceite de oliva y después los huevos. Al final cuando la masa se ha mezclado bien se saca del recipiente y se extiende en la mesa. Se amasa con las manos. Hay que procurar que la masa quede blanda, entonces no siempre hay que echar la taza de harina justa. Se le puede añadir más o menos de harina. Cuando la masa está lista se hacen bolas y se extienden en la mesa, con un tenedor se van aplastando, se fríen con mucha aceite. Una vez fritos se le hecha miel o azúcar.

VALBUENA

17 febrero, 2011

Valbuena es un lugar pequeño de bonito y sugestivo nombre: Valle bueno. El nombre pienso que procede de la época de la reconquista, tierra buena para asentarse. Tiene labor y pasto, agua, caminos cerca, el río Cuerpo de Hombre a escasa distancia y por el pueblo pasa el arroyo de la Venta del Val, que acaba en el río Cuerpo de Hombre cerca del Vado de las Carretas.

Pedanía de Aldeacipreste, entre Béjar y Aldea, como llaman al pueblo los de la zona. Siempre en medio.

Su casco urbano es muy reducido, sus vecinos pocos. Supongo que la cercanía de Béjar y de Aldea han hecho de las suyas. Debo reconocer que sólo he estado allí en una ocasión, en pleno verano y me pareció que los calores del verano pesaban, aunque a la sombra de alguno de los árboles que hay en el pueblo o que señalan las lindes de las parcelas se pasaría mejor. Pienso volver en primavera y con más tiempo.

Tuvo su protagonismo en algún lance a mediados del XVI, en los pleitos que enfrentaron a vecinos, marqués y cabecera del concejo, y a veces pequeños roces con Aldeacipreste, la cabecera, por cuestión de tierras como suele suceder entre vecinos, en este caso por la dehesa. Este tipo de propiedad comunal era básico para mantenimiento de los bueyes de labor, verdadero motor laboral de la época, aunque en esta zona a veces se araba con ayuda de mulos. Como dice el refrán

“A falta de pan,

buenas son tortas”

Sin embargo el viajero que se anima a acercarse a este pequeño lugar se llevara alguna sorpresa. La iglesia en pleno centro del pueblo llama la atención por su aspecto limpio, cuidado y hasta diríamos “coqueto”. Las fotos lo demuestran. Algún elemento curioso hace que nos detengamos: la escalera que sube hacia la torre, los contrafuertes de apoyo lateral bien labrados, el arco de medio punto de la entrada perfectamente dibujado …

Eso por fuera, por dentro vemos un arco en el ábside que nos deja sorprendidos ¿qué hace ese arco detrás del altar? ¿restos de una traza diferente del edificio? ¿fue antes una ermita y “creció”? nos queda aún este pequeño enigma por resolver, motivo para volver a visitar el pueblo.

Dos arcos de medio punto dan sustento a la techumbre, simple, efectiva y que posiblemente haya sustituido – sospecho- a otra original.

Una pila bautismal de granito de una pieza, sencilla y por lo mismo con encanto.

Pero aún hay otro elemento arquitectónico de interés social: los bancos de autoridades en piedra que se sitúan frente al altar y en primera fila del espacio de los fieles. Estos bancos estaban reservados para alcaldes y regidores como máxima autoridad del lugar, así como para los hidalgos, la pequeña nobleza que, aunque en estas tierras no tuviera mayor distingo material de sus convecinos e incluso fueran menos ricos o poderosos, destacaba entre otras cosas por defender a capa y espada sus privilegios. En la sociedad del llamado Antiguo Régimen el prestigio y el honor era elemento señero en la vida pública, por ello los pecheros enriquecidos buscaron ennoblecerse pagando caro si era necesario por los títulos. Hoy estas pretensiones nos parecen ridículas, quizá, pero entonces era el límite entre tener leyes particulares, exenciones fiscales, posibilidad de acceder a determinados puestos o cargos … pertenecer en suma a una clase superior.

Los bancos por tanto, además de dar cierto toque de antigüedad y de solidez al templo, nos sirven para entender mejor qué era la sociedad de aquellos tiempos, en que una persona privilegiada podía obligar a que un pequeño pueblo se gastara parte de sus escasos recursos en construir unos bancos en piedra o madera para uso de su familia en clara discriminación con el resto de los vecinos: pagaban los pecheros, disfrutaban los hidalgos. Claro que a veces si uno mira a nuestro alrededor no parece que haya cambiado mucho la sociedad en algunos aspectos.

Al lado de la iglesia creo recordar había una morera o quizá un olmo, que sería lo más lógico ya que eran los árboles en torno a los cuales se reunían tradicionalmente vecinos a celebrar sus conciliábulos y debates concejiles o simplemente a cascar después de la jornada laboral o el día de fiesta, que además en nuestras tierras convertía a los aledaños de la iglesia en zona de juegos como la barra o los bolos, algo que los visitadores del obispado veían con malos ojos ¡qué es eso de jugar y divertirse al lado de la casa del Señor! .

Cuando me encuentro con alguna de esas prohibiciones pienso que cuán lejos de la gente y del mensaje cristiano llegó a ponerse la jerarquía. Debería estar alegre si los fieles lo estaban, si a pesar de las dificultades eran capaces de dedicar un día al culto y tener ganas de disfrutar de la vida ¡qué mejor manera de rendir culto y homenaje que vivir con alegría!

Bueno dejo estas cábalas mías y sigo contando algo de Valbuena que merece un pequeño paseo. Me explico. A la salida del pueblo en dirección a Béjar podemos ver, algo separada de la carretera, una pequeña ermita aledaña al cementerio. Es un edificio pequeño, simple, pero con unas pintorescas tablas en su interior y unas interesantes piedras encastradas en los paramentos exteriores.

Las tablas representan  a varios apóstoles y evangelistas. Una mano pintó sobre los nombres originales que aún pueden verse y leerse, aunque algo borrosos, los nombres de cada uno de ellos: San Pedro, San Mateo, Santiago el mayor, Santiago el menor, San Juan, San Felipe …

Las piedras del exterior revelan por su forma que compusieron un arco, sus relieves de florones y jarrones de azucenas o corazones floridos son claras alusiones a un edificio religioso, quizá estuvieran en la misma ermita de que hablamos.

Como veis aunque Valbuena es pequeña merece la pena hacer una parada en el camino. además si venís desde Béjar deberéis pasar el Tranco del Diablo, discurriendo el camino por una ruta en la que a veces percibiréis el rumor del río muy cercano, aunque me repita: merece la pena … venir a Valbuena.

PEÑACABALLERA

6 febrero, 2011

Visitamos hoy un pueblo que hemos mencionado en artículos anteriores: Peñacaballera.

En la cabecera el paisaje que vemos desde el pueblo mirando al oeste.

Es de los primeros pueblos que conoceremos en la mayoría de las rutas que hagamos por esta comarca puesto que se encuentra casi en la misma salida de la autovía, apenas a 2 km de la misma, y si queremos ir a El Cerro, Lagunilla, Montemayor o Valdelageve por esta vía es punto de paso obligatorio.

Pueblo pequeño pero con encanto. Su entorno es de los más privilegiados de la zona, ideal para turismo rural o para pasar un verano fresco, situado en la cara norte de la sierra pero con una estupenda solana por su ubicación parece una isla en un mar de castaños y frutales, en primavera vemos florecer cerezos, ciruelos, manzanos más adelante, perales … tiene una buena red caminera para hacer rutas en dirección al monte, al río Cuerpo de Hombre que discurre a sus pies, al puente de La Malena enclave importante en la red viaria pues era el paso de la calzada romana de La Plata sobre el río.

Su situación nos hace pensar que surge pronto como aldea poblada, tan pronto como la unión de Castilla y León en una sóla corona permite y da tranquilidad a la zona. Hagamos un poco de historia. El nombre de por sí es sonoro y es de los más antiguos del concejo, se menciona en los textos medievales que recogen tratados entre los reyes de León y Castilla allá por el siglo XII.

Peñacaballera alude a un risco o peña a caballo sobre otra, notoria a la vista humana y por ello hito geográfico claro a la hora de señalar términos o lindes, en nuestro caso nada menos que fronteras. Julio González, historiador autor de obras básicas para el conocimiento de la historia castellana y leonesa de los siglos XI-XIII, recoge en su obra sobre Alfonso IX de Léon las siguientes líneas :

[hablando de las paces de Valladolid, en 1209, entre León y Castilla]

“Et Penacavaleira et Penanigra et Cabeza de Papachoquinos sint ermata et nunquam populentur neque susum neque iusum”

Que podríamos traducir más o menos así:

“Y Peñacaballera y Peñanegra y Cabeza de Papachoquinos sean yermas y nunca pobladas ni arriba ni abajo”

[Alfonso IX fija los términos del concejo de Miranda del Castañar, separándola de Salamanca, que pasaban por:]

” … per inter cabezam de Sancto Iohanne et de Sancto Stephano, et deinde ad pontem de Salgosin que ferit in Calzada. Preterea dat eis dominus rex Pennam caualeiram et suum terminum, deinde quomodo uadit Penna caualeira cum  aquis intrantibus ad Balneos. Istos terminos parcitur Miranda cum Gran [ata]…”

que podríamos traducir aproximadamente como

“… por entre la cabeza [lo alto ] de San Juan [actual Santibáñez de la Sierra] y de San Esteban [de la Sierra], y desde allí hasta el puente de Salgusín [río Sangusín] que hice en Calzada [posiblemente alguno de los puentes del río Sangusín sobre la calzada, hay uno en Valdehijaderos]. Además da el señor rey Peñacaballera y su término, según y como llega Peñacaballera con las aguas que entran [bajan] hacia Baños. Estos términos parten Miranda con Granada…”

Podéis leer esto más ampliamente, dentro de un contexto más global, visitando mi  web

http://webs.ono.com/msanch3/reconquista.htm

Peñacaballera es así uno de los primeros nombres actuales que encontramos en los documentos a partir de la reconquista y la repoblación de la zona.

Su devenir estuvo ligado a Montemayor, la villa, de la que fue anejo – igual que Aldeacipreste, Valbuena y Valdescoboso- hasta que fue creciendo y se “independizó” con alcaldes y oficiales propios.

La vida de este pueblo basculó entre el núcleo del mismo y su barrio, por decirlo así, situado en la calzada romana, a la vera de l camino, lugar que se conoce de diversas maneras: San Miguel,  recuerdo de una posible ermita que hubiera en el llano y a donde iban en romería los vecinos de Baños, o El Coto o para muchos más cercanos a nosotros El Chusco, por el nombre de un hostal con ese nombre. Este barrio se originó por la cercanía a las rutas camineras que tanto importancia han tenido en nuestra comarca.

Es aquí en San Miguel donde realmente culmina el puerto de Baños, pues tanto hacia el sur como hacia el norte encontramos sendas bajadas.

Hacia el norte buscando Castilla bajamos hasta el puente de La Malena, límite entre los reinos de León y Castilla, entre Montemayor y Béjar, una bajada pronuciada, entre frondosos castaños, desde la que podemos ver el viaducto de la autovía recién acabado, llegando al puente cruzamos el río y podemos avanzar por la calzada, el llamado Camino Real por los vecinos y que podemos continuar en una suave subida hasta La Calzada, viendo algún miliario de paso.

Si optamos por bajar a Extremadura encontramos enseguida los restos de la calzada romana que nos llevan en un ameno descenso a Baños de Montemayor, la calzada ahora discurre al aire libre lo cual nos permite disfrutar de un bonito paisaje aunque con un tramo sin apenas sombra que nos ampare en las horas de calor, que podemos mitigar en alguna de las fuentes de la bajada, por otra parte corta, son apenas dos km de bajada.

Esta zona del puerto vió asentarse a las tropas romanas de Cecilio Metelo durante las campañas lusitanas, fue de hecho la frontera de una de ellas, el límite al que llegó y nos dejó el recuerdo de Caecilius Vicus, pequeña aldea situada en las inmediaciones; posiblemente vieron pasar a musulmanes y cristianos en correrías y algaras de ida y vuelta, entre ellas alguna de las campañas de Almanzor contra León, Ledesma y Salamanca; luchas entre castellanos y leoneses, más tarde pasaron las tropas portuguesas y castellanas que defendían los derechos de la princesa Juana frente a los partidarios de Isabel, para entendernos Juana la Beltraneja e Isabel la Católica ( la infortunada Juana, acusada de ser ilegítima – algo que hoy se desestima por la mayoría de los especialistas- , acabó su vida enclaustrada en un convento, fue objeto de una intensa campaña de desprestigio que ha llegado hasta nuestros días; suele ser lo que ocurre a quienes salen perdedores en los conflictos); pocos años después son los Reyes Católicos quienes pasan por aquí, les seguirán otros soldados, viajeros …

Esta es la génesis de la zona conocida como “la colonia” o “el coto” o “el chusco” o “casa Adriano” en nuestros días: punto de paso casi obligado de norte a sur. A mediados del  siglo XIX se arregló la carretera de Salamanca a Cáceres, obras que en este tramo coincidieron con la famosa epidemia de cólera de 1855, y a finales el ferrocarril. Estos fueron los años dorados de la comarca en muchos aspectos, se crean industrias en torno al tren, prospera la hostelería y hay una estación importante asentada en la otra orilla, en término de Puerto de Béjar, mientras que la mayoría de los edificios están en la parte de Peñacaballera, pueblo desdoblado y escondido.

La ruina de algunas de estas industrias a lo largo del siglo XX (fábricas de harinas, de maderas, de toneles para el vino) coincidió con la emigración de gran parte de su población, algo común en estos pueblos y especialmente sangrante en los años 60.

Volvamos al pueblo. ¿Qué podemos ver en Peñacaballera?

El casco urbano es relativamente pequeño y está muy remozado pero, afortunadamente, de manera que se ha mantenido bastante la arquitectura tradicional con paredes de piedra, balcones de madera, entramado con vigas de madera, con lo que su aspecto no ha empeorado como ha pasado en otros lugares.

Fuente

Fuente: la inscripción nos amenaza con multas por su mal uso.

Al entrar en el pueblo llegamos casi sin querer a la plaza donde dos fuentes nos sitúan en sendos espacios, en uno de ellos la plaza propiamente dicha, con la alcaldía y la casa parroquial y a unos pasos la iglesia.

Pequeña, sencilla, limpia y bien arreglada, con un retablo barroco en buen estado, dos arcos de medio punto constituyen el elemento de sustentación del techo, el púlpito de granito y la tribuna completan los elementos a destacaren su interior. En el exterior la portada con arco de medio punto sencilla y sobria y una falsa torre con espadaña para camapanario completan la descripción del templo. En el pueblo hay además un ermita dentro del casco urbano, cerca de la segunda fuente o pilón.

¿Qué más decir del pueblo? Pienso que hay que pasearlo, callejear, respirar su tranquilidad, disfrutar de su entorno, ir a coger castañas y setas en otoño, saborear su primavera y para ello dispone de varias casas rurales ¿por qué no os animáis y venís a conocer este pequeño pueblo? A veces, cuando estoy con compañeros y hablamos de viajes, de lugares con encanto, de sitios que hemos visto les espeto un ¡AÚN NOS QUEDA PEÑACABALLERA POR VISITAR! y en más de un caso se han animado a conocerlo y han quedado agradablemente sorprendidos por el sitio.

Por último una dirección más donde podéis ver, leer y conocer  mejor este pequeño pueblo del sur de Salamanca: http://web.usal.es/~pio/